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El mapa de el "gancho de langosta" del 5º Distrito sobrevive en un mapa recomendado por un perito judicial, adoptado por la Corte Suprema tras el Censo de 2020. Credit: Cortesía del Maestro Especial Nathaniel Persily

Traducción por Jorge AlatristaIdentidad Latina Multimedia.

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El mapa de el “gancho de langosta” del 5º Distrito sobrevive en un mapa recomendado por un perito judicial, adoptado por la Corte Suprema tras el Censo de 2020.

Estados Unidos asiste a una inusual carrera de redistribución de distritos, instigada a mediados de la década por un presidente ansioso por preservar la frágil mayoría de su partido en la Cámara de Representantes de EE. UU., en las elecciones intermedias del próximo año.

Texas rediseñó su mapa del Congreso con el objetivo declarado de elegir a cinco Republicanos más para el Congreso el próximo año. California está respondiendo con un esfuerzo para hacer lo mismo a favor de los Demócratas. Ahora, Missouri se está uniendo al Partido Republicano.

¿Dónde terminará esto?

Bueno, no en Connecticut.

Los Demócratas controlan dos tercios de los escaños en la Asamblea General y la oficina del Gobernador, pero no pueden dibujar unilateralmente mapas más favorables ni en los distritos congresionales, ni en los legislativos estatales. E incluso si pudieran, los Demócratas ya controlan los cinco escaños del Congreso.

Un efecto secundario de que Texas le entregará al presidente Donald J. Trump un mapa del Congreso a medida es un revuelo —bueno, más bien desinformación— en redes sociales sobre si el mapa Demócrata de Connecticut es producto de la misma política agresiva que vemos en Texas, California y Missouri.

Así funciona realmente la redistribución de distritos en Connecticut, cómo la delegación del Congreso pasó de 60% Republicano a 80% Demócrata en las elecciones intermedias de 2006, y por qué algunos creen ver un “gancho de langosta” en el mapa del Congreso.

¿Es la ausencia de Republicanos de Connecticut en el Congreso una prueba de manipulación de distritos electorales?

No, aunque el mapa del Congreso actual presenta fallas, si se compara con los principios de la redistribución de distritos, como hacer que un distrito sea lo más compacto posible. Y tiene poco sentido hoy en día, a menos que se entiendan sus orígenes y cómo se elaboró.

Pero no fue una manipulación de distritos electorales Demócrata. De hecho, inicialmente favoreció a los Republicanos.

La base del mapa actual son los cambios radicales impuestos por el Censo del 2000, cuando Connecticut perdió uno de sus seis escaños en la Cámara de Representantes de EE. UU. Desde entonces, solo ha sufrido ligeros ajustes tras los resultados de los censos de 2010 y 2020.

El Demócrata James Maloney de Danbury, quien representó al 5.º Distrito, y la Republicana Nancy Johnson de New Britain, quien representó al 6.º Distrito, que pronto desaparecería, terminaron en el mismo distrito en 2002.

El nuevo 5º Distrito se diseñó no tanto para servir a los intereses de los votantes sino a los de Maloney y Johnson. El objetivo era establecer una competencia justa, lo que requirió vaciar el otrora compacto 1er Distrito del Gran Hartford.

Johnson ganó en 2002. De hecho, los Republicanos ganaron tres de los cinco escaños en 2002 y 2004. Los Demócratas dieron la vuelta en el 5º y el 2º distrito en 2006, aprovechando la impopularidad de George W. Bush y la guerra en Irak.

Completaron la victoria en 2008, conquistando el 4º distrito en el condado de Fairfield, gracias al éxito de Barack Obama.

Johnson y Maloney hace tiempo que se alejaron de la política activa. La incómoda frontera entre el 1º y el 5º distrito —el gancho de langosta— persiste.

¿Por qué rara vez se dibujan los mapas del Congreso a mediados de la década?

El impulso suele ser igualar la población de los distritos congresionales tras la finalización de un censo en un decenio, y no reaccionar ante la posibilidad de que un partido pierda la Cámara de Representantes en las próximas elecciones.

Asignar escaños en el Congreso según la población es un juego de suma cero. El número de escaños en la Cámara de Representantes se mantiene constante en 435, y los tribunales han dictaminado que cada distrito debe tener aproximadamente la misma población, en la medida de lo posible.

Esto significa que el mayor crecimiento poblacional en los Estados del Sur y del Oeste desplazó el poder político. El Censo del 2000 dio como resultado que Arizona, Florida, Georgia y Texas obtuvieran dos escaños en la Cámara, y California, Colorado, Nevada y Carolina del Norte, uno.

Nueva York y Pensilvania perdieron dos. Connecticut, Illinois, Indiana, Michigan, Misisipi, Ohio, Oklahoma y Wisconsin perdieron uno.

¿Quién dibuja los mapas en Connecticut?

En algunos Estados, obtener el control de la legislatura significa que un partido se encarga de dibujar el mapa. No es así en Connecticut. La constitución estatal asigna la tarea a un comité legislativo de ocho personas con igual número de Republicanos y Demócratas en la Cámara y el Senado.

Si no llegan a un acuerdo sobre un mapa, los legisladores deben elegir a ocho miembros para una nueva comisión de redistribución de distritos. Esos ocho miembros deben entonces ponerse de acuerdo para elegir a un noveno miembro. Si esto no genera consenso, la tarea de trazar nuevos distritos recae en la Corte Suprema del Estado.

Cada 10 años, los legisladores tienen pocos problemas para negociar nuevos distritos legislativos estatales. Sin embargo, se han estancado en la realización de cambios al mapa del Congreso.

Como resultado, la revisión del mapa del Congreso después de los censos de 2010 y 2020 se delegó en la Corte Suprema y un perito judicial designado por el tribunal, quienes solo han realizado los cambios mínimos necesarios para igualar la población de los cinco distritos.

Justificación del tribunal: El mapa elaborado tras el Censo del 2000 fue imparcial, y corresponde a la Asamblea General realizar cambios más significativos.

Por cierto, el software cartográfico ha facilitado considerablemente el trazado de nuevos distritos.

Un trabajo en curso: Utilizando el software cartográfico Districtr.org, CT Mirror elaboró ​​un mapa del Congreso que conserva el equilibrio político del mapa actual, a la vez que elimina sus límites irregulares. Las cifras no reflejan los distritos actuales. Credit: CTMIRROR.ORG / CT Mirror

Si no son los mapas, ¿cómo se explican los resultados desiguales que favorecen a los Demócratas?

La respuesta son las cifras y las tendencias.

Primero, las cifras. Solo el 21 % de los votantes registrados son Republicanos, en comparación con el 36 % de Demócratas y el 42 % de no afiliados. Los suburbios adinerados que en un día fueron la base del Partido Republicano, especialmente en el condado de Fairfield, se han inclinado hacia el Partido Demócrata, al igual que algunos suburbios obreros se han inclinado hacia el Partido Republicano.

Esta tendencia se aceleró desde la elección de Trump.

Los Republicanos cayeron a su mínimo histórico en 2008, cuando la popularidad de Obama ayudó a los Demócratas a obtener mayorías de 114-37 en la Cámara de Representantes Estatal y de 24-12 en el Senado Estatal. El Partido Republicano fue ganando terreno de forma constante, quedándose a las puertas de la mayoría en la Cámara y ganando un empate de 18-18 en el Senado.

De hecho, al Partido Republicano le fue bien con Trump encabezando la votación en 2016, a pesar de que perdió estrepitosamente en el Estado: los Republicanos ganaron un empate de 18-18 en el Senado Estatal y se quedaron a cuatro escaños de la mayoría en la Cámara.

Pero todas las elecciones desde la victoria de Trump han sido un problema para los Republicanos. El mismo mapa legislativo que casi produjo la paridad en 2016 dio a los Demócratas amplias mayorías en 2018 y 2020.

La tendencia continuó con la versión elaborada tras el Censo de 2020.

Mark is the Capitol Bureau Chief and a co-founder of CT Mirror. He is a frequent contributor to WNPR, a former state politics writer for The Hartford Courant and Journal Inquirer, and contributor for The New York Times.