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Deicin García, Gloria Gavidia, Zaza Robles, Ángela Rivadeneyra y Yesenia Martínez, sentadas en la dirección de las agujas del reloj empezando abajo a la izquierda, hablan con una voluntaria y, futura madre, sentada abajo en el centro. Credit: Shahrzad Rasekh / CT Mirror

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En una mañana de viernes a principios de septiembre, un grupo de seis mujeres se sentaron frente a una velas pequeñas y flores en la sala de entrenamiento de parto ligeramente iluminada, en Hartford. Seis de las participantes forman un círculo alrededor de una mujer embarazada a casi un mes de parir. 

El grupo se reunió para una ceremonia destinada a transmitir paz y seguridad a la futura madre. Zaza Robles, una residente de Hartford de 35 años, originaria de Perú, guiaba la meditación en la que les pedía hacer respiraciones hondas y pausadas, y repetir afirmaciones para la invitada de honor.

Robles, quien por ocho años ejerció como obstetra en Perú, es parte de las seis doulas en entrenamiento del programa de doulas comunitarias del Consejo Hispano de Salud, o HHC, facilitado por la Fundación de Salud de Connecticut y Hartford HealthCare.

La capacitación se lleva a cabo completamente en español y tiene como objetivo abordar una importante brecha en la salud materna en una ciudad donde más de la mitad de los residentes que dan a luz son hispanos, según el último informe del Departamento de Salud Pública del estado.

Una futura madre se ofreció como voluntaria para recibir servicios de las doulas en capacitación durante su ceremonia de graduación en el Consejo Hispano de Salud en Hartford el 5 de septiembre del 2025. Credit: Shahrzad Rasekh / CT Mirror

El trabajo de doula consiste en educar, informar y guiar a la persona que esté gestando. No brindan servicios médicos. Como doula, una persona se puede especializar para acompañar el prenatal, asistir durante el parto y el post parto, o todo a la vez.

“Las doulas que salgan de este programa pueden ser quienes aboguen por las mujeres embarazadas que hablan español, con recursos y acompañándolas en el hospital. Te imaginas que te ignoren, te obvien, no te digan cosas porque ‘ah, ella no lo va a entender’. La discriminación se nota al momento de la atención”, sostiene Robles.

Durante la ceremonia espiritual, las doulas advirtieron a la embarazada participante que no se sorprendiera si sus pezones se oscurecen, ya que sucede para que el bebé, al nacer con la vista borrosa, pueda encontrarlos y alimentarse. Entre otras cosas, también le enseñaron qué tipo de masajes le puede hacer su acompañante o pareja, para aligerar el dolor de contracciones, y practicaron juntas las respiraciones ideales para pujar en caso de un parto natural. 

El evento fue el cierre de dos meses de capacitación teórica, en el que abordaron desde temas de fisiología del embarazo, nutrición, lactancia, hasta racismo en el sistema de salud para mujeres de color.

En las siguientes semanas, las doulas deberán realizar prácticas en el Hospital de Hartford. Luego de certificarse, podrán crear sus propias empresas y proporcionar servicios a la comunidad hispana.

Bianca Noroñas, directora puertorriqueña del Centro de Salud Maternal y de Niños del HHC, dirige el entrenamiento de doulas. Explicó que el programa busca formar a personas de la misma comunidad para cubrir las necesidades no atendidas en salud materna.  

“Estamos creando este workforce de personas de nuestra comunidad para que tengan una profesión adicional, si es que ya eran profesionales, o comiencen a tener una profesión si no habían tenido un estudio. También para que conozcan y exploren lo que es la salud pública”, dijo Noroñas, quien fue también doula primero en Puerto Rico y ahora en Connecticut.

La directora de Centro de Salud Maternal y de Niños del Consejo Hispano de Salud, Bianca Noroñas, facilita una conversación sobre las diferencias culturales en la atención posparto en Hartford, el 19 de agosto del 2025. Credit: Shahrzad Rasekh / CT Mirror

Las mujeres del programa son de diferentes partes de Latinoamérica. Robles, Ximena Chavez, Gloria Gavidia y Angela Rivadeneyra son de Perú, mientras que Yisenia Martínez es de Puerto Rico y la futura entrenadora de las próximas generaciones de doulas, Deicin García, de México. Todas son madres. Algunas llevan muchos años en Connecticut, otras recién migraron hace dos años. Las une la oportunidad de acompañar a mujeres hispanas en Hartford a tener un parto digno.

En Estados Unidos, hay estudios e investigaciones que exploran y cuantifican los beneficios de tener una doula durante el embarazo. Uno de los más recientes, que analizó datos de mujeres con servicios de doula en Medicaid entre el 2014 y 2023, demuestra que estas mujeres tuvieron un 47% de menos riesgo de cesárea, un 29% de menos riesgo de partos prematuros, y un 46% asistieron a chequeos médicos post-parto. 

A lo largo de estos dos meses de clases, las doulas crearon un evidente lazo de sororidad entre ellas, junto con Noroñas. Al ser madres, había días en que llevaban a sus hijas o hijos a las clases y les cuidaban entre todas. Mientras una sentaba al hijo de la otra en sus piernas y le susurraba una canción, la otra abría envolturas de unas galletas para que comiera. 

Varias de las mujeres aplicaron al programa porque vieron la importancia de ejercer el oficio de doulas en español para mujeres hispanas en Connecticut. También, porque durante sus propios embarazos no hubo nadie que las guiara a parir en un país ajeno al suyo con un sistema de salud diferente.

No existen muchos estudios sobre las experiencias durante el embarazo y parto de mujeres que no hablan inglés en EE.UU. Uno de los pocos es la encuesta Escuchando a las madres en California, de septiembre de 2018, que revela que de unas 2,500 madres entrevistadas, el 10% de las que hablaban español como primer idioma aseguraron haber experimentado un trato injusto a causa del idioma que dominaban. 

“Yo conozco a muchas mujeres embarazadas que no les atendieron bien, no les explicaron bien, salieron con muchas dudas, salieron con experiencias poco agradables”, recuerda Robles. 

Zaza Robles demuestra cómo pujar durante el parto con un globo y un suelo pélvico de madera en el Consejo Hispano de Salud en Hartford, el 29 de agosto del 2025. La actividad fue parte de la presentación final de capacitación sobre parto, del programa de doulas comunitarias del Consejo. Credit: Shahrzad Rasekh / CT Mirror

Robles se mudó a Connecticut en el 2022, embarazada y con una hija. Le preocupaban los costos de dar a luz, ya que le era desconocido el seguro de salud Medicaid, conocido como Husky en Connecticut. Ahora, aparte de estar en el programa de doulas comunitarias, trabaja con las Comadronas del HHC, que brindan apoyo y recursos para mujeres embarazadas y hace tres años le ayudaron a conseguir seguro médico y encontrar dónde parir.

“A mí me hubiera gustado mucho tener una doula, porque yo di a luz prácticamente sola, mi esposo entró a la cesárea, estuvo conmigo, pero se tuvo que ir a trabajar”, recuerda Robles. “Mi cuñada estaba a cargo de mi nena y tuvo que pedir permiso en su trabajo para quedarse con mi chiquita”.

Noroñas cuenta que ha sido un arduo trabajo educar a la comunidad hispana en Hartford sobre qué es una doula y cómo apoyar a las mamás. En ocasiones, el trabajo de las doulas se confunde con el de cuidados emocionales que las personas en una familia tradicional — como la abuela, la hermana o la tía — ejercen sin remuneraciones. Pero al emigrar a EE.UU, muchas veces las mujeres están solas o en pareja y pierden ese núcleo familiar que en sus países las apoya usualmente en el embarazo.

“Aquí muchas mamás están solas en el post parto, en el parto, están solas hasta en el prenatal”, dijo Noroñas. “La doula pudiera ser ese elemento que apoye a esa mamá en un momento tan importante”.

Gavidia, parte del programa de Noroñas, parió acompañada de una doula en EE.UU. Muchas de las futuras doulas como ella, vienen de familias en las cuales había mujeres involucradas en la salud reproductiva de sus países. Su abuela era partera y repartía clandestinamente condones en Perú a mamás que ya no querían tener más hijos. 

Gloria Gavidia presenta en la actividad final de capacitación sobre parto en el Consejo Hispano de Salud en Hartford, el viernes 29 de agosto del 2025. Credit: Shahrzad Rasekh / CT Mirror

Cuando Gavidia supo que estaba embarazada, empezó a informarse y decidió buscar una doula por la falta de red de apoyo en su nuevo país. Ahora, que estudia enfermería, vio la oportunidad del programa de doulas para acompañar a mujeres y complementar ambos conocimientos clínicos y emocionales.

“Voy a ser doula porque sé que a muchas mujeres de mi comunidad no se les informa debidamente, no les dicen del poder de las doulas y del control que ellas sí pueden tener en el parto, en los hospitales y hasta en las citas médicas”, dijo Gavidia. “También quiero incluir a los papás para que estén más presentes en todo el proceso”.

La próxima cohorte del programa de doulas en el HHC se espera que empiece en Octubre. Cualquier persona que haya cursado el bachillerato y sea mayor de 18 años puede aplicar. Las personas que estén interesadas en aplicar y ser seleccionadas, pueden enviar un correo electrónico a Noroñas a la dirección biancan@hispanichealthcouncil.org.

Mariana Navarrete Villegas is a Community Engagement Reporter for The Connecticut Mirror, covering Hartford. She recently graduated from the Craig Newmark Graduate School of Journalism with a master’s degree in Bilingual Journalism. Previously, she was the Community Engagement and Video Assistant at Epicenter-NYC and a Podcast Intern at The Take, Al Jazeera English’s daily news podcast. As a reporter, she has covered stories from New York to Florida, California, Panama, and Mexico, focusing on labor rights, immigration, and community care. She also hosts 'La Chismesita,' a community radio show in New York that archives oral histories through conversations with women community leaders. Originally from Mexico, Mariana spent her teenage years in Panama. She holds a B.A. in Global Studies with a minor in Psychology from Saint Leo University, where she interned at the International Rescue Committee.

Katy Golvala is CT Mirror's health reporter. Originally from New Jersey, Katy earned a bachelor’s degree in English and Mathematics from Williams College and received a master’s degree in Business and Economic Journalism from the Columbia Graduate School of Journalism in August 2021. Her work experience includes roles as a Business Analyst at A.T. Kearney, a Reporter and Researcher at Investment Wires, and a Reporter at Inframation, covering infrastructure in Latin America and the Caribbean.